dimecres, 4 de juliol de 2018

Camí de Vidabona

Després de més de 3 hores seguint el camí de Vidabona des de Sant Joan de les Abadesses, no m'he creuat amb ningú. Les meves companyes de viatge, les papallones, han resultat éssers francament curiosos. Sembla que han decidit, com en una carrera de relleus, acompanyar-me cadascuna una part, amb el seu alar mut. Jo també intento caminar fent el menys soroll possible, però les sargantanes i els ocells no semblen gaire convençuts. Tampoc el cervató que en girar un revolt del camí prop d'Ogassa m'he trobat a uns quants metres davant meu. Amb les seves potes primes i àgils ha fugit a l'espessor del bosc. Ha estat un dels moments màgics del meu recorregut.

Un altre, quan comences a sentir de lluny un soroll com d'aigua corrents, que es va apropant cada vegada més, per adonar-te que el vent recorre l'immens bosc, pujat a la gropa dels arbres. I en arribar a mi, em travessa, com si fos un fantasma, un ésser eteri, exultant, dominant el seu entorn i deixant-me l'aroma robat dels pins, i una alegria primigènia.

Més tard arribo a l'alberg del Negre, als peus de la Serra Cavallera, on passaré la nit, compartint taula amb els masovers i voluntaris que encaren milloren el nou refugi. Rialles, noves històries de vides tan diferents (gràcies no-wifi-connection!!).

L'endemà de nou el camí, la història de com en la meva eufòria de viatgera solitària principiant, em vaig perdre i vaig acabar ben espantada i plena d'esgarrapades, fins que es van imposar la meva intuïció i el sentit comú.

I com en qualsevol camí de recerca personal, els punts de connexió, les veritats bàsiques que arriben a sotragades per confrontar i reformar el teu món:
El riu em va explicar que no pots evitar que arribi l'aigua.
Que l'has de deixar passar, també al teu cor.
Em va dir que és millor dir sí a la pluja que viure amagada fins que cada tempesta passi,
ja que sempre en vindran d'altres.
El vent em va murmurar, que no es pot parar en un arbre, si vol ser fidel a la seva essència.
Que li cal ser lleuger, per viatjar a la seva gropa i no desaparèixer.
I em va preguntar que com necessitava ser jo, per a no desaparèixer...
El cérvol em va fer veure que no es pot forçar la sort, que has de fluir amb allò que passa....
o que no passa.
I les papallones, aquestes criatures que cada vegada sento més germanes,
van ensenyar-me que en el silenci hi ha moltíssima bellesa,
però que cal compartir-la,
per ser quelcom més que unes ales i unes antenes.


KPV Setembre/2016

divendres, 29 de juny de 2018

No era para siempre

Siempre supimos que no era para siempre.
Quizás por eso
nos desciframos tanto
en una sola noche
y deshicimos
la sed de nuestros besos
en una mezcla de ternura y miradas intensas.
Quizás por eso
los infinitos recorridos de nuestros dedos sobre la piel
recitándonos nuestras curvas
como intentando conservarlas
incluso en la memoria futura de otros cuerpos.

Siempre supimos que no era para siempre.
Quizás por eso
lloramos tanto nuestros desencuentros
sintiéndolos el definitivo -cada uno de ellos-
nunca suficientemente preparados para partir.

Siempre supimos que no era para siempre.
Quizás por eso
me dijiste
quedémonos, también esta noche,
y un poco más.



Quizás por eso
un día
llegaron los besos automáticos.
Y los silencios dejaron de ser
el preludio de noches intensas.

Quizás por eso dejamos de cuidarnos
porque siempre supimos... que no era para siempre.


KPV Juny/2018

dijous, 29 de març de 2018

Si no era amor, tampoco es odio

Si tan a menudo el amor, no es más que una excesiva idealización del otro.
No puede por tanto el odio, regirse por parecidos parámetros de fantasía.

Acaso no recordáis la congoja, justo sobre el estómago,
cuando aquel al que amáis, en contra incluso de los gritos de vuestro instinto,
se comporta o dice algo, que vuestra integridad, silenciada a la fuerza, no tolera.
¡Cuántas veces después os pesará vuestro silencio y pasividad!

No podría ser que ante el ser odiado que tiende una mano,
- del que surge un gesto amigable,
con el que nos descubrimos compartiendo propósitos, ideales
sobre las cosas que, verdaderamente importan -,
sintiéramos entonces la misma incomodidad.
No nos dice de nuevo entonces el instinto
que nos equivocamos con nuestros sentimientos.

De la misma manera que entonces sabíamos
que debíamos apartarnos y dejar de traicionarnos.
Ahora nos resistimos a sonreír,
a perdonar y abrazar.
Levantamos excusas,
menospreciamos el episodio
cerramos los ojos y el corazón, para mantener la ficción.

¿Qué tememos perder?
Acaso dejaremos de ser nosotros si destripamos nuestras creencias.
¿Acaso es lo único que somos?

No será que demasiado a menudo
vivimos una realidad que nos obstinamos en hacer persistente
aún en contra de nuestra plenitud.

Por qué será más fácil dejarse arrastrar por la indolencia
cuya inercia nos lleva a tantos de nosotros
a creer amar a quien no queremos - y ni siquiera nos quiere -
a insistir en odiar a quien ni siquiera conocemos, individualmente,
a ignorar continuamente las oportunidades
que el universo,
    del que no somos observadores ajenos,
    sino brotes,
    del que no somos asistentes irresponsables,
    sino actores,
nos ofrece para sumirnos en la totalidad.
¿Qué nos ofrece tal visión raquítica de la vida
que pueda ser preferible a sentirse liberado?
Vacío, y al mismo tiempo, completo.


KPV Març/2018

dimecres, 14 de març de 2018

El cielo enrojecido

Me deleito
mirando cómo el día enrojecido
irrumpe furiosamente sobre el mar
ahí abajo en la ciudad salina.

Y no distingo
su belleza innata
del placer de rememorar
el amor que sentí
envuelta en sus colores.

Sonrío tristemente
pensando que siendo tuyos
jamás los disfrutastes como yo
aún viviendo tan cerca de la orilla
pero siempre de espaldas a ella.

Y comprendo con un suspiro
que nunca dejará de dolerme, a ratos sueltos,
saber que nunca fuiste capaz de quererme
aunque viviste junto a mi amor,
pero siempre de espaldas a él.


Aún así..
¡Qué maravilloso placer haber amado!

Por eso,
mientras me deslizo calle abajo
hacia el cielo enrojecido
tu recuerdo es una suave tobogán a la alegría.


KPV Març/2018

divendres, 9 de febrer de 2018

Yo soy
más vieja de lo que parezco
aún pareciendo
bastante más vieja de lo que soy.

KPV Febrer/2018

dimarts, 2 de gener de 2018

Devoro

Devoro acciones mentales que me desatasquen
devoro polvo, trajín organizado que coloca las cosas y me desprende de mi corteza
devoro desdichas vivenciadas que fueron lecciones y dolor, que desinfla el mío,
y desahucia mi tristeza hacia la ligereza y el quejiquismo,
venda mis tobillos descarnados, mis talones ulcerados y me camina el cuerpo.
Devoro una a una, cientos, miles de veces que parecen no ser suficientes
caras, sus caras, todos sus cuerpos y sus culos
sus piernas torneadas o glotonas
y voy diciendo no, no, no... 
Devoro sus arrugas o sus pieles perfectas
como gestos, imperfecciones, hasta que chirrían mis ojos
y lleno mi barriga de sus pequeñas contracturas morales,
sus voces que desilusionan,
sus ideas que aburren,
sus actos que no aportan nada,
o sus andares que desapetecen,
y sigo diciendo tampoco, tampoco, tampoco...
Para descolgarme de la soga de la balanza,
y desetiquetarme de la obsesión
que busca ganar, siempre estar por encima de no sé qué.

Devoro y cada vez el agujero es más profundo.
Devoro y el peso de tantas cosas
me ayuda a hundirme en este vacío que me construye,
que me completa.

Acabaré, alojada dentro de la Kápsula.
¡Por fuera no seré más que paredes!
Un grueso muro de piel que hará de mí
mientras apoyo mi espalda contra el dorso de mis carnes
- espalda contra espalda sabiéndonos ahí, pero sin querer ocuparnos-
cerraré por fin los ojos
para sentir

el silencio

los centímetros más allá de los dedos estirados de mis manos abiertas de mis brazos extendidos

y junto a él
esas visiones ocultas que han venido a recibirme
que son certezas sin escrúpulos
crepúsculo de torpezas
para tropezar sin el descanso de la luz externa
sin la lucidez de un abrazo.
Aquí dentro no hay otros brazos que me acojan.

Para devorarme sin el alivio de desaparecer
desnudarme sin asco y sin placer
mutilarme las heridas
en agravios sin olvido
derribarme sin delicadeza
para caer, desordenar y extraviar los pecados
despedazarme las culpas en pedazos irreparables
sonsacarme la amargura huroneando clínicamente
diseccionarme sin entusiasmo ni aversión
para, saciada su curiosidad,
desorbitarme al fin....
cual giróvago en mi vacío.


¡Qué maravilloso e impasible silencio!
Despeñándome hacia la mañana nueva.


KPV Gener/2018



divendres, 29 de desembre de 2017

Barcelona

Barcelona en cambio is in the middle...
Bajo un cielo prístino, suspendida entre el calor y el frío.
Decidiendo cada amanecer si será dulce como el turrón o salada como las palomitas.
Si querrá ser intrincada como un shawarma con todo u ordenada como una ensaïmada. 
Bohemia con vermut o señorita con gin tonic. 
Vendida con big mac u orgullosa con crema catalana, 
clon con ramen o clown con boloñesa...
Si al anochecer será gata o perra.. 
nice girl de postre o kink de gozosa almeja.
Yo me siento, sororizada, junto a ella, con mi media vida puesta 
y la vista puesta en la otra media.
KPV Desembre/2017