dimarts, 30 de maig de 2017

Tus temores, no son mi vida

Devoro con mis dientes interiores los temores que me expresas.
Intento hacerlos trizas tan rápido como puedo,
antes,
de asimilarlos
de olvidar que no eran míos
-seguramente tampoco era tuyos-
¿De quién eran?
Tan difícil de encontrar es el pensamiento genuino.


Abraso con mis ojos tu actitud solícita, tus caricias que me adormecen
tus "dónde vas a estar mejor que aquí",
- en este lugar de sucesos conocidos, de límites imaginables -
- en este vivir de actitudes periódicas, de sorpresas normalizadas -
cuando puede ser en cualquier otro sitio
en el que no necesiten que sea... algo más que yo.
Ni nada menos.
Tan sencillamente yo y mis no hay fronteras, que soy inabarcable.
O en todo caso, todavía no, seguramente nunca no...


Tú, me tocas con tus voces suaves, y huelen a olvido. A muerte del alma.
Tú,
que en vez de aceptar la irremediable muerte de la vida
como excusa brillante para adentrarte de manera
espontánea
perpetúa
sedienta
en su alegría
en la generosidad y humanidad de la existencia compartida...
Reprimes para olvidar - en superficie -
el sentimiento de horror.

Leí:
Quien reprime su dolor
en vez de sobrepasarlo y aprender
achata cualquier esfera de su vida.
Y se convierte en un padre para sí, neurótico y amargado.

Entendí:
Quien lo acepta,
como algo que la vida puede traernos,
aunque nunca saliéramos a buscarlo,
deja de ser el niño que se emperra en creer
que sólo la vida sin dolor ni esfuerzo, puede traer la felicidad consigo.


Así que, desde tu parapeto empobrecido decides que "Hoy es por mi bien"
porque me quieres tanto que nada podrías soportar que me pasara.
Y yo, desde el otro lado de la mesa, con la puerta semiabierta
te miro y sabes que te sonrío para no decirte:
¿Cuánta de mi vida necesita tu ansiedad que se malgaste?
¡Cuánta yo debe morir para sentirte acomodado en tu pequeña vida de corazón angustiado!

Se acabó. No me hables más.
Te quiero, padre.
Pero ninguno de tus temores, son mi vida.


KPV Maig / 2017

dimarts, 16 de maig de 2017

Siento que no fueras él

Siento que no fueras tú. Qué tristeza, qué desaliento.
Que no fueras tú quien me espere por las noches para enviarme un último beso.
Quien piense en mi cada mañana cuando me despierto.

Qué pena que tenga que ser otro al que dedique mi amor.
Porque él sí me espera, me abraza, me piensa cada mañana.

Siento que no fueras tú, al que pudiera amar.
Que no fueras tú el que se lo mereciera.

Que sea otro, quien se lo gana, día tras día.
Al que amo, al que beso, al que abrazo y yo también espero.

Siento que no fueras él. Qué tristeza, qué desaliento.

KPV Març/2017


dimecres, 10 de maig de 2017

Jardín sin dudas

Después de un tiempo
lo que queda es un sentimiento de tristeza

cuando alguien, pequeño de alma, temeroso y desconfiado,
sospechoso de tus palabras y tus actos,
te oprime
hasta que te haces una bola muy apretada de la que ninguna luz 
se escapa

Y después de un tiempo, como os contaba,
cuando de algún modo te liberas
¿Desencanto, abandono, violencia?
Poco a poco la apretada madeja se aligera,
la luz empieza a asomar,
los pequeños brotes reverdecen

Y aún después, eres un jardín sin dudas
y hasta tú misma, que en la oscuridad casi habías olvidado,
te maravillas de lo que puedes crear, ser.

Entonces sientes un pelín de tristeza.
Por aquella pequeña alma, con su miedo,
con su propio ovillo apretado y lleno de angustia

Se pierde
¡No ya las tuyas, sino las propias! 
Las olorosas flores,
los tallos hilvanados hacia el sol.


KPV Maig/2017

diumenge, 9 d’abril de 2017

Abuela Amiyana

A poca distancia bajo de mi bicicleta.
Quiero presentarlo
a Abuela Amiyana.

-Abuela te presento a alguien.
Sin duda se parece a otros
y es distinto -
Yo sé que ella no quiere nombres
pues casi nadie conoce realmente el suyo.
El poderoso dentro de nosotros.
Sé que quiere saber lo que yo siento sobre él.
Quién es para mí, aunque no sea todo lo que es.

- Es amor y vacío
es duda y conocimiento
es hambre y alegría
es prisa y dulzura -

Abuela Amiyana nos mira con ojos profundos y quietos.
- ¿Y no se mezclan? - me pregunta. Yo no contesto.
- ¿No se mezclan el amor y el vacío?

Yo lo miro. Lo miro de nuevo.
 - Supongo. Y por eso su amor.... es tan disperso?

Ella lo mira. Lo mira por primera vez.
- Debes acercar el amor, contenerlo. Se perdió dentro de tí.


KPV Abril/2017


Magia

Lo siento, corro tanto como puedo,
pero no puedo dejar de llorar.
Ahora que sé cómo
temo que sea demasiado tarde ya.


¿Hiciste eso con tu magia?
Quizás me puedas ayudar.
Te devuelvo tu corazón.
El poder de su llama a ti debe retornar.

No debes caminar sin él. 

Abrazo el plumaje de tu monstruo.
Nada me puede separar.
No temo, sé qué se esconde,
no será tan diferente, verás.


Lo sé. Corro tanto como puedo.
Pero no puedo dejar de llorar.

KPV abril/2017

Querer, aunque esté lloviendo

En todas las ocasiones en las que quise
se me quedaron deberes pendientes.
Me interné en cuestiones vanas
tan alejadas del momento que fue presente
tan sin vivir luego, que ahora sólo son tormento de tiempo perdido.
Perdido en no querer.

Debidamente decido y me dispongo hacer de la próxima
un vuelco consciente
un sagrado propósito de mirar al minuto a la frente
y estamparle mi beso de ojos abiertos y mente presente.

No quiero perderme más el no querer
que se echa demasiado de menos y te muerdes los pies, por querer ahora
lo que no supiste querer de bueno.
Que si he de soñar con lo que viví, que sean amores, no dudas, no más recelos.

Me propongo entonces
querer, aunque sólo sea al nido de mirlos frente a mi ventana.

Será querer, de frente
ya nunca más de lejos,
nunca más querer por la espalda.

Querer, a contracorriente
querer de golpe o sin prisas, querer todas las horas
quererlo todo
querer en babia y querer a chorro
querer a pies juntillas, querer de rabia,
morirse de querer,

querer sólo o con verduras
tú que eres más de querer.. o mar de dudas?
querer en vaso largo, querer por la patilla
agarrar el querer y salir corriendo

Querer con la locura y tropezando
querer, aunque duela
que a fuerza de querer al dolor se lo llevó el viento
querer la última que así se quiere mejor
querer a por todas, querer mucho.


Querer, sinceramente.
Con la mirada y en el silencio
Con la palabra y el abrazo.
Con la dulzura y en la paciencia.
No salir sin querer y querer sin tapadera.
Y querer sin más excusas, porque querer finalmente y sin miedo,
es querer, aunque esté lloviendo.

KPV Abril/2016

dimecres, 1 de febrer de 2017

Sopa de tiempo y relato

Golpeamos los vientos sobre la suave madera
subimos y bajamos como apaciguando el mijo
que nos grita desde el fondo de la garganta negra.

Nos sentimos como en casa entre la maleza
que se pega a nuestros tobillos
a nuestros brazos de cuerpo replegado hacia la tierra.
Somos lengua quieta y consciente silencio
escuchando cómo
suspiran las mieses bamboleándose contra el tiempo.

Durante un tiempo quisimos volvernos locos y dejar de ser nosotros.
Quisimos comprar el frío, pero no supimos dónde lo vendían
pues antes
se lo llevaron aquellos, vestidos de blanco, sobre sus caballos.
Nosotros que somos hijos del sol y nuestros pies, padres del suelo,
quisimos ser dueños de nuestros hermanos.
Pero las almas ligeras e irrefrenables de nuestros antepasados
vinieron a vernos para guiarnos
subieron los peldaños
hasta los pequeños y singulares escondrijos
donde la libertad sigue estando.
Y recordamos y nos reímos y sentimos pena por casi nosotros
y por todos los blancos tiritando sobre sus caballos.

Ulula el nduk sobre la abure.

Ya entonces se acaba el silencio
y volvemos a sacar nuestros aros brillantes
y nuestras telas que se ensanchan sobre nuestras piernas.
Machacamos unas palabras recién recogidas con las piedras de fuego
subimos y bajamos como apaciguando el cuento
que nos grita desde el fondo de la historia, oscura y antigua.
Nos sentimos como en casa junto a la hoguera.
Vertemos las horas en el cuenco y nos bebemos el tiempo
tan calentito.
Sabe a la sombra del ala que se adormece mientras nos cobija.
Después desmenuzamos sopas de relato.
Si saben a embuste, las risas se nos enganchan entre los dientes.
Esas nos gustan.
Y también las de nuestras guerreras y nuestras brujas,
¡Más sabias que cien chiles picantes! dicen ellas.
Y empiezan a contarnos y nosotros sorbemos
y nuestras barrigas y corazones
se llenan de tiempo y relato.

KPV Febrer/2017