dilluns, 3 de juny del 2013

Ama del silencio

El silencio, ahora soy ama del silencio.
Pero no es mío,
ese silencio era suyo
y yo, yo no lo quería.

Llegó un día con sus maletas,
todo empaquetado para quedarse.
Dijo que él lo había enviado,
que era lo único que le recordaba a mí,
que tampoco lo quería.

Y aunque apreté muy fuertemente los ojos
para no saber, para no verlo
ese silencio,
- el enviado para guiarnos al cementerio del olvido -
se oía
se palpaba la angustia grisácea que llevaba encima.

Y su misión no era rendirse.

Había sido enviado para invadir.
Y se coló hacia dentro,
mientras dormía, por mi boca abierta.
Aunque no me cabía y por eso,
por que sus gorduras rebosan mi vientre,
ahora soy gritos de silencio,
saliendo a borbotes de mis desgarros,
de las brechas que su eco
erosiona en mis paredes...

Ése mismo que habló a mi corazón,
a mis sueños,
se atrevió hasta con mi alma,
el muy maldito.
Les contó.
Se aventuró a explicarlo todo.
A derramar calamidades verdaderas sobre mis adentros.
Les dijo aquello que yo les escondía,
que nos habíamos convertido en fruta mordida y desechada,
y los vi a todos, reventando su cara de pura sorpresa
de desesperación y de llanto.

Ahora pierden las horas todos ahí sentados
bien juntos y callados.

Soy soberana del silencio.
Aquel que nunca quise
de aquel que nunca quiso amarme.

Y su misión no era hacerme feliz.

Había sido enviado para mantenernos en la ausencia.
Sus lamentos, desbordando las fauces de mi tristeza.


KPV Juny/2013